Tenía que pasar. La personalidad un tanto abrupta (por decir algo) de Jesús Neira ha terminado precipitando el desastre en la Comunidad de Madrid. Este señor, héroe trasnochado tras defender a una mujer que estaba siendo agredida, triplicó la tasa de alcohol permitida y puso en peligro al resto de conductores a finales de la semana pasada. Se le juzga y se le impone una multa económica, fines de semana de trabajos sociales y retirada de carnet. Bueno, es lo normal cuando a uno le pillan borracho al volante.
Lo que da más pena es saber que la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, aprovecha el momento 'delirante' e intenta tapar su vergüenza no mediante la destitución del 'pájaro', sino haciendo desaparecer Consejo Asesor del Observatorio de Violencia, una institución que, se supone, tenía unos objetivos por mucho que su presidente fuera un impresentable.
Esta es la verdadera noticia. No que Jesús Neira cometa una imprudencia nada acorde con el cargo que detenta. La verdad está detrás, mucho más allá de pagar favores o conceder medallas sin merecimiento o por mayor pompa de la Administración que dirige la lideresa del PP capitalino. Neira se va, no porque quiera, está claro, que el personaje defiende su no culpabilidad hasta donde no debe. Se va porque 'Espe' le echa. Y con él desaparece una institución con honorables objetivos, contenidos, trabajo y futuro. ¿Metió Esperanza en el Consejo del Observatorio a Neira para aparcarlo o lo hizo convencida? Todo parece indicar que era un parche con el que salir en la foto durante una semana. Populismo se llama, creo.
Neira tiene lo que se merecía un seguidor de la ultraderecha radical, histriónico y sufriente de una fuerte desviación mental. Esperanza da un giro a la tuerca y se vuelve a posicionar como gestora eficaz, aunque se le vea el plumero a la legua.
¿Y las mujeres maltratadas de Madrid? ¿Dónde quedan estas personas que en su momento confiaron en que el Consejo del Observatorio iba a servir para luchar contra la violencia machista?
Nada de nada. Una gestión garrafal, una nueva gestión garrafal.
1 comentario:
Yo también he alucinado mientras veía en las noticias que en lugar de destituir a Neira se plantean eliminar el Observatorio. Es una verguenza todo esto.
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