He podido leer varias noticias y comentarios acerca de la "sequía" de mujeres asesinadas en agosto. Un mes, en teoría, en el que los feminicidios repuntan, según los expertos de Igualdad del Ministerio. Me alegro profundamente de que las estadísticas lleven la contraria a Lorente y a la ministra. Es una inmejorable noticia, aunque habrá que estar muy atentas a septiembre, a la vuelta al cole, porque muchos de los maltratadores en potencia esperarán, sin duda, a volver a casa para terminar ese trabajito que planificaron durante las vacaciones y no se atrevieron a ejecutar.
Cuatro semanas sin un solo asesinato de género es un récord en los tiempos que corren. Ya podía repetirse esta circunstancia hasta la saciedad o convertirse en una constante que, por supuesto, no duele a nadie. Deberemos estar atentas también a la desaparición de una joven en Galicia, hace una semana, porque todo indica que alguna desgracia se registrará, no sabemos si en forma de estadística oficial o no.
Qué dura es la convivencia cuando no se entiende como tal ¿eh? Cuando dos personas no son capaces de encontrar espacios personales compartidos con espacios en común todo se vuelve insoportable, no se sabe encontrar ni el momento ni el espacio para no depender de nada ni de nadie. Cuando falta este oxígeno es cuando se planifica la agresión, se ejecuta sin sabe muy bien si es al solución final o...
miércoles, 25 de agosto de 2010
viernes, 20 de agosto de 2010
Los jueces y las juezas
Me mosquea mucho la incesante cantidad de sentencias emitidas por nuestroas ilustres jueces y juezas (creo que hay muchos mñas que muchas) que dudan a la hora de meter en la coctelera del maltrato el condimento esencial del "machismo". Creo sinceramente que en toda agresión de un hombre sobre una mujer hay machismo, como en toda tortilla de patatas hay patatas. ¿O no? Pensar que un hombre agrede, insulta, pega, araña, desgarra, atrofia a una mujer sin ejercer el machismo es pensar en que las fiestas de Bilbao, la Aste Nagusia, es un periplo festivo aburrido. El señor Juan del Olmo (juez) y la afamada Audiencia de Murcia se están destacando en esta finísima práctica de difuminar el machismo en sus sentencias. ¿Por qué? La verdad, lo desconozco. Pasan del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, que creen que en toda agresión de un hombre a una mujer hay machismo. Ellos y ellas van por libre. En el razonamiento para calificar una agresión de machista se habla de la necesidad de que exista una relación de poder, de diferentes planos, uno por encima del otro. Y digo yo. ¿No son posiciones diferentes aquellas que usan la fuerza para marcar la diferencia? Si un hombre ataca a una mujer es porque dispone de mecanismos que le dan poder, como la fuerza física, algo muy sencillo pero que creo... se obvia en muchos, demasiados, casos últimamente.
El poder puede demostrarse de muy distintas maneras: psicológico, físico, social, sexual... Pero en todos los casos debe existir fuerza mayor por una parte sobre la otra, deben vivirse relaciones en planos diferentes y nunca simétricos. Uno impone la fuerza al otro a través del insulto, de la agresión, del desprecio, del aislamiento.
Qué horror que una persona que decide sobre el futuro de otras en sentencias judiciales no tenga en cuenta esta mínima realidad. La que determina que el hombre es más fuerte que la mujer en el 99% de los casos que llegan al juzgado. Sí señores y señoras: la fuerza física difunde coacción, daño, dolor, miedo, terror. Una simple amenaza puede paralizar un organismo. No hace falta tocar, sólo mirar de una determinada manera, con una actitud prepotente y poderosa se consigue mucho más que con una torta, seguro.
Y todo esto hay que tenerlo en cuenta en una sentencia, o en el proceso para analizar un caso en sala judicial.
El poder puede demostrarse de muy distintas maneras: psicológico, físico, social, sexual... Pero en todos los casos debe existir fuerza mayor por una parte sobre la otra, deben vivirse relaciones en planos diferentes y nunca simétricos. Uno impone la fuerza al otro a través del insulto, de la agresión, del desprecio, del aislamiento.
Qué horror que una persona que decide sobre el futuro de otras en sentencias judiciales no tenga en cuenta esta mínima realidad. La que determina que el hombre es más fuerte que la mujer en el 99% de los casos que llegan al juzgado. Sí señores y señoras: la fuerza física difunde coacción, daño, dolor, miedo, terror. Una simple amenaza puede paralizar un organismo. No hace falta tocar, sólo mirar de una determinada manera, con una actitud prepotente y poderosa se consigue mucho más que con una torta, seguro.
Y todo esto hay que tenerlo en cuenta en una sentencia, o en el proceso para analizar un caso en sala judicial.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Debate necesario
Creo que es imprescindible que la sociedad, o los agentes sociales que crean opinión, debata sobre si todas las agresiones en las que están implicados una mujer y un hombre se pueden considerar teñidas de machismo. Personalmente, creo que todas las agresiones que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo, son machistas. Así de sencillo. Porque yo, como hombre, no pego a las mujeres. Igual hay que recordárselo a algún juez que todavía tiene problemas para entender qué es eso de la violencia machista. Siempre he pensado que la violencia está basada en la fuerza, mejor dicho, en la diferencia de fuerza aplicada por el victimario sobre la víctima. Que en el 98% de los casos los perfiles de maltratador y víctima coincidan con los de hombre y mujer no me parece, para nada, una casualidad.
Todavía hoy no me explico el hecho de que un hombre tenga la obligación de comunicarse con la mujer a la que "ama" a palos. Eso no lo entiendo. ¿Tanto nos cuesta acariciar, dar un beso, hablar susurrando? No sabemos hacerlo. De ahí que los nuevos movimientos de hombres, las nuevas masculinidades, reclamen constantemente formación en amor, en pasión, en entrega. Esta lucha constante del hombre por deshacerse de esas losas pesadas que dan forma al patriarcado y al machismo es muy dura. Debe ser muy fuerte el hombre para sacar la cabeza todos los días de ese pozo para expresar lo que verdaderamente lleva dentro.
Los que todavía no están en esa tesitura, los que todavía creen que se casan y contratan los servicios de una sirvienta, los que creen que cuando se enamoran compran a una persona de otro sexo para que les dé todo lo que por ellos mismos son incapaces de conseguir, los que en definitiva, viven como en el Pleistoceno... deberían saber que todo está cambiando, que los papeles se equilibran, que las mujeres han venido para quedarse. El cambio nos toca a nosotros, no a ellas, porque ellas lo tienen muy, muy claro. ¿Pero nosotros? ¿Sabemos hacia dónde caminamos? ¿Sabemos cuál es nuestro papel? ¿Acaso debemos cumplir algún papel? Fuera imposiciones, esa es la verdadera libertad.
Todavía hoy no me explico el hecho de que un hombre tenga la obligación de comunicarse con la mujer a la que "ama" a palos. Eso no lo entiendo. ¿Tanto nos cuesta acariciar, dar un beso, hablar susurrando? No sabemos hacerlo. De ahí que los nuevos movimientos de hombres, las nuevas masculinidades, reclamen constantemente formación en amor, en pasión, en entrega. Esta lucha constante del hombre por deshacerse de esas losas pesadas que dan forma al patriarcado y al machismo es muy dura. Debe ser muy fuerte el hombre para sacar la cabeza todos los días de ese pozo para expresar lo que verdaderamente lleva dentro.
Los que todavía no están en esa tesitura, los que todavía creen que se casan y contratan los servicios de una sirvienta, los que creen que cuando se enamoran compran a una persona de otro sexo para que les dé todo lo que por ellos mismos son incapaces de conseguir, los que en definitiva, viven como en el Pleistoceno... deberían saber que todo está cambiando, que los papeles se equilibran, que las mujeres han venido para quedarse. El cambio nos toca a nosotros, no a ellas, porque ellas lo tienen muy, muy claro. ¿Pero nosotros? ¿Sabemos hacia dónde caminamos? ¿Sabemos cuál es nuestro papel? ¿Acaso debemos cumplir algún papel? Fuera imposiciones, esa es la verdadera libertad.
martes, 3 de agosto de 2010
Personas concienciadas
Cada día que pasa me encuentro con personas que están concienciadas en la lucha contra el maltrato y la violencia machista. Es una gozada, porque creo que hay muchas más personas prestas para esta batalla de las que creemos. Lo que nos pasa a todas y a todos es que no somos capaces de reivindicarnos contra aquello que odiamos. Es más fácil defender todas aquellas cosas que nos gustan o que forman parte de nuestro mundo. Pero cuando nos posicionamos en contra de algo, lo primero que hay que demostrar es tener argumentos para defender lo contrario. Y eso es muy difícil en ocasiones. Aunque, sin embargo, defender lo que uno cree es lo más gratificante que le puede pasar a una persona en su vida. Vivir según los preceptos que nos dicta el corazón es una maravilla. Ya sé que es muy difícil deshacerse de todos los envoltorios que nos proporciona la comodadidad, en todas sus expresiones, para salir a la calle y reivindicar lo que creemos justo.
Os animo a todas y a todos a hacerlo. Primero con las cosas más sencillas, luego ocn las más complicadas. En la lucha contra la violencia machista hay grados de actuación como en todo en esta vida. De lo más sencillo se pasa a lo más complicado en un pis pas, os lo aseguro.
Oscar
Os animo a todas y a todos a hacerlo. Primero con las cosas más sencillas, luego ocn las más complicadas. En la lucha contra la violencia machista hay grados de actuación como en todo en esta vida. De lo más sencillo se pasa a lo más complicado en un pis pas, os lo aseguro.
Oscar
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